Refexión rápida sobre nuestra inmediata realidad social.
Vivimos en democracia pero a fecha de hoy no tenemos control sobre nada.
La crisis económica ha demostrado que nuestro sistema financiero está podrido desde la raíz, pero eso no nos importa: nos importa plegarnos a nuestro dios, el mercado, los billetitos verdes, y señalarnos unos a otros como culpables de que los indocumentados de Moodys nos den una baja calificación, si es que eso siquiera significa algo. Soy español, me gusta serlo, disfruto con mi barrio y con el de otros, me emociona la diversidad que despliegan estas tierras nuestras (¡NUESTRAS!), trato de aprender la historia de cada parche de territorio, de aprender nuestras lenguas y costumbres, nuestra música, literatura, nuestro arte…
Pero todo eso está ahora en el punto de mira de una pequeña jauría de buitres, extranjeros y nacionales, que se frotan las manos porque aquí nadie tiene huevos de plantarles cara. Porque estos caciques barriobajeros que controlan nuestro futuro, henchidos de dinero y ganas de tener más, dejarán a tus padres en la calle si consiguen con ello ganar un céntimo. Y ocultarán el ejemplo de Islandia para que nunca sepamos que podemos con ellos, como pueblo soberano y verdadero DUEÑO de nuestro país que somos. Ellos son los que deciden, suyas son las manos que rigen nuestro destino y el de nuestros hijos. Les hemos permitido convertir el mundo en un matadero en el que si te mueves de la fila te degüellan. Además alguno de nosotros, si puede, empuja a los demás para no caer. Y lo llamamos democracia, cuando es más importante lo que diga cualquier analista bocazas que lo que diga el pueblo o sus representantes.
Espero que un día, de pronto, nos hierva la sangre y se nos llene la boca de rabia por ver que llevamos todos, como las vacas, la marca de los “mercados” en el muslo. Espero que un día, al levantarse, los buitres sientan horror. Horror de ver que nosotros, los ciudadanos, ya no nos dejamos caer unos a otros. Horror de que les estamos mirando a los ojos, sin agachar la cabeza. Horror de encontrarnos en la puerta de su casa para que nos devuelvan lo que es nuestro, como ellos se plantaron en la nuestra para quitárnoslo.
Porque la libertad es como un músculo, hay que ejercitarla de vez en cuando. Y no sé ustedes, pero yo, desde hoy, ya no estoy en venta. Que vengan.

Despertar, levantaos!!..HomoErectus..Ya s.HomoErectus,s.XXI”….nunca mas estes de rodillas ante mortales”:corruptos”…..!!!
Solo se puede ser libre si nos permiten elegir y en esta sociedad desgraciadamente la libertad la ponen en venta, aun así la esperanza no la debemos perder porque el pueblo unido no podrá ser vencido.