El Periodismo que nos Viene

Para ilustrar de manera suave la idea que me corroe, expongo íntegramente el texto de un artículo que aparecía el 15 de agosto de 2008 en ELPAÍS.com:

“REVISTA DE WEBS

“La culpa de todo la tiene GTA IV.

“Tailandia retira el videojuego de las tiendas tras la confesión de un joven que asesinó a un taxista inspirado por una de sus escenas.

“L.F. – Madrid

“Cometer un asesinato y echarle la culpa a un videojuego debería ser un argumento demasiado endeble como para tomárselo en serio, pero en Tailandia les ha parecido una explicación más que válida para prohibir la venta de GTA IV.

“El videojuego más vendido y también el más polémico por su contenido violento y su polémico argumento (el jugador simula ser un ladrón de coches) inspiró a un joven de 18 años para asesinar a un taxista imitando una de sus escenas.

“En su confesión, el jugón que se enfrenta la pena de muerte, aseguró que había robado un taxi tras haber asesinado al chófer de 54 años con la intención de comprobar si era igual de fácil hacerlo en la vida real que en el videojuego.

“Estas declaraciones ponen los pelos de punta, pero uno se pregunta si alguien se lo ocurriría censurar Psicosis, porque un asesino apuñalase a una joven en la ducha.

“La polémica sobre la violencia y los videojuegos vuelve a estar servida. Wired defiende que GTA IV es un videojuego marcado para mayores de 18 años y si este joven tiene edad suficiente para votar o combatir en una guerra, se supone que también tendría que poder entender que robar un coche y asesinar no es un juego.”

Y hasta aquí puedo leer. Tras repasarlo un par de veces (y partirme la vista contra sus graciosos giros gramaticales) no me queda claro si el autor pretende expresar su repulsa por la posible condena a muerte del joven, mostrar indignación por la prohibición de venta del juego, informar sobre el trágico suceso en Tailandia, mofarse de aquel país por asumir la estúpida idea de que existe alguna conexión entre la violencia en los videojuegos y la que se desata en la calle, o ninguno de los mencionados. Para una mayor comprensión del artículo creo necesario bucear un poco por los antecedentes (acudiendo a otras fuentes, como de costumbre), los cuales resumo a continuación.

GTA

GTA, cuyas siglas corresponden a “Grand Theft Auto”, algo así como el “Gran Robo de Coches”, es el videojuego más vendido de la historia. Polémico desde sus orígenes, el éxito de la saga ha multiplicado por mil las críticas a su contenido violento, cuya idea base y desarrollo premian el delito como manera de conseguir el avance del jugador. Robo, asesinato, prostitución, drogas… éstas son las claves para triunfar en el oscuro mundo de GTA, éstas son las claves que arrasan entre jóvenes y adultos.

El último título de la serie, GTA IV, ha seguido batiendo récords de ventas en todo el mundo y ha vuelto a poner en pie de guerra a quienes batallan contra la violencia en los videojuegos. Entre otras cosas porque esta vez, en algún punto de la trepidante aventura, un ciber-café permite el acceso del protagonista a una ficticia web de contenido pedófilo (sin mostrar explícitamente nada más que el tipo de página), añadiendo un delito más a la ficha del protagonista (a la par que puntos por la excitante “peligrosidad” del hecho).

A esto se suma una noticia publicada recientemente en numerosos medios, según la cual un joven tailandés habría matado a puñaladas a un taxista para después robarle el vehículo. Al ser detenido e interrogado, el muchacho confesó haberlo hecho para robar el dinero y poder jugar a GTA, además de comprobar si la aventura era tan sencilla en la vida real como en la consola.

Mucho se ha especulado sobre el vínculo entre la violencia en el mundo de la ficción y la violencia en el mundo real (cada vez más parecido al otro, será casualidad). En realidad la batalla se libra más en el campo de los derechos que en el de los hechos, ya que a estas alturas pocos son los que pueden afirman sin sonrojarse o apartar la mirada que no existe relación alguna. La duda se plantea entre si debe controlarse más el contenido de la caja tonta (en todas sus sabrosas e interactivas versiones) o si ello supondría un ataque al derecho fundamental de todo ser humano de disfrutar destripando personas (de coña, claro). A un lado, el sector social más alarmista; al otro, los “jugones” y quienes, honrada e inocentemente, se forran vendiendo sangre (de coña, claro).

En una sociedad que castiga cosas tan concretas como la exaltación del terrorismo o la negación del Holocausto judío… ¿es idiota suponer que otro tipo de exaltaciones violentas deberían al menos analizarse cuidadosamente antes de rechazar su control? ¿Si el protagonista vistiera algún tipo de símbolo nazi sería más fácil levantar la voz contra el juego? ¿Y si al Tetris de toda la vida le ponemos una esvástica de fondo sería más rápidamente cuestionado que esta explosión (inocua, por lo visto) de vísceras y sangre? Dejo la duda en el aire…

Considerando el complejo debate, invito a una re-lectura del artículo expuesto arriba, cuyo autor, satisfecho como un peluche, ni siquiera se molesta en sortear la espinosa realidad. Le basta con ignorarla.

Al margen del estrecho maridaje que el periodismo de ésta nuestra “era de la comunicación” tiene con la más baja política (ya de por sí desesperanzador), me aterra comprobar con qué tranquilidad se plantan a escribir muchos profesionales de base, de los que rellenan con brocha gorda y por escaso dinero los huecos que dejan en los periódicos las Grandes Firmas (éstas en mayúsculas y con foto, cómo no). Informaciones incompletas que obligan a bucear por artículos anteriores para atar cabos, opiniones tan gratuitas como infantiles y una habitual aunque heterogénea falta de rigor (y del amor propio necesario para informarse un poquito más), son algunos de los ingredientes comunes en estas nuevas hordas de profesionales.

Muchos dirán, y con razón, que tampoco tienen a qué agarrarse. Que no es falta de amor propio, que es falta de tiempo en un trabajo mal pagado e inundado de precarios que luchan contracorriente para conseguir un puesto con el que poder comenzar una vida. Bueno, pues dejemos entonces que cada uno decida sobre quién descansa la culpa (y me quito un marrón de encima; conseguir las flechas es fácil, lo difícil es saber hacia dónde apuntar). Sólo puntualizar que EL PAíS no es precisamente un folletito de barrio.

Suele decirse que cada sociedad tiene las instituciones que se merece. Al margen de lo impreciso de una afirmación tan evidente, es cierto que la cultura de un pueblo tiene su espejo y a la vez un potente catalizador en los medios de comunicación. Y como espejo de una sociedad floja y autocomplaciente, no podemos esperar mucho más de esta red de medios en la que flotamos y que es nuestro propio caldo.

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5 Responses to “El Periodismo que nos Viene”


  1. 1 crazycris 30 agosto 2008 en 10:38 am

    pero no sabes que esa es la razón principal por la cual se puede acceder ahora a”todos” les “viejos” artículos de un periodico de forma grátis en internet? para poder ir rellenar esos huecos que dejen en sus historias!!! pffft! encima que hacen un esfuerzo a la hora de poner a disposición del público todo lo que necesita para educarse… quejica!!!

    y lo de la relación entre violencia (por parte de jóvenes sobre todo) y videojuegos o pelis lleva cierto tiempo discutiéndos. lo último que recuerdo haber oído fue cuando un estudiante de Virginia Tech hace un par de años le pegó un tiro a varios compañeros… lo que pregunto yo: con los millones de jugadores que tienen estos baños de sangre virtuales, por qué creen que a algunos les inspira ponerlo en la práctica mientras que otros lo olvidan al apagarlo?

  2. 2 José Luis Alvarez Fermosel 14 septiembre 2009 en 7:20 pm

    Entusiásticas felicitaciones, “despistao”, que de “despistao” no tienes nada. Me he tomado la libertad de recomendar en mi blog tu trabajo sobre el periodismo que nos viene. Como verás, he cumplido con los requisitos exigidos. Un abrazo. José Luis.

  3. 3 Pablo Ruben Cano 15 septiembre 2009 en 12:53 pm

    El Periodismo que esta en estos terminos

    No tengo muchas LUCES, pero el don de estas palabras escritas define para mí, el sentir del Periodismo.

    Eugenio Sellés leía su discurso de ingreso a la Academia y se refería al periodismo como un género literario comparándolo con la historia, la novela, la crítica y la dramática. Decía:
    “Es género literario la oratoria que prende los espíritus con la palabra y remueve los pueblos con la voz; es género literario la poesía, que aloja la lengua de los ángeles en la boca de los hombres; es género literario la historia, enemiga triunfante de la destrucción y del tiempo, porque hace volver lo que pasó y resucita el alma de las edades muertas; es género literario la novela, que narra lo que nadie ha visto, de suerte que a todos nos parece verlo; es género literario la crítica, que pesa y mide la belleza y tasa el valor y contrasta la verdad y las mentiras artísticas; es género literario la dramática, que crea de la nada hombres mejores que los vivos y hechos más verosímiles que los reales; no ha de serlo el periodismo, que lo es todo en una pieza: arenga escrita, historia que va haciéndose, efemérides instantáneas, crítica de lo actual y, por turno pacífico, poesía idílica cuando se escribe en la abastada mesa del poder y novela espantable cuando se escribe en la mesa vacía de la oposición?”

    Gracias por el envio a Jose Luis Alvarez Fermosel

  4. 4 El Guionista Despistao 15 septiembre 2009 en 1:54 pm

    Gracias mil por el comentario y por cumplir, más que con creces. Es siempre un placer compartir ideas con un hombre de oficio (buen oficio), y debo decir que sigo especialmente, del Caballero Español, las “Crónicas de Madrid”, que me traen aires de por allí hasta la costa de levante.

    Y desde luego, como dice Pablo, el periodismo es, quizás, la más prolífica de las artes literarias. Eso sí, cuando se cuida un poquito; el Marca no lo veo yo encuadernado en piel…

    Un abrazo.

  5. 5 laiika 24 enero 2011 en 6:22 pm

    les parece eso del gta fue un un jueguito eso es seriioo


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